La ola de despidos en el sector tecnológico no cesa, pero la narrativa ha cambiado. Ya no se habla solo de “condiciones macroeconómicas” o “excesos de contratación post-pandemia”. Ahora, gigantes como Oracle, Microsoft y Google tienen una nueva y poderosa justificación para eliminar miles de puestos de trabajo: la inteligencia artificial. Para cualquiera que trabaje en esta industria, el mensaje es claro: la era de la IA no solo está creando nuevas herramientas, sino que está redefiniendo activamente qué roles y qué personas son consideradas esenciales.

La eficiencia como coartada

Las cifras son abrumadoras. Desde principios de año, casi 140,000 empleos han sido recortados en empresas tecnológicas de Estados Unidos. La diferencia es que ahora la IA aparece explícitamente en los comunicados. Oracle ha sido una de las más directas. En una presentación financiera, la compañía admitió sin rodeos que “la adopción y el despliegue de tecnologías de IA en nuestras operaciones han resultado, y pueden seguir resultando, en reducciones de nuestra fuerza laboral”. Oracle ha eliminado unos 21,000 puestos en el último año.

Otras empresas optan por un lenguaje más corporativo. Cisco, tras despedir a casi 4,000 personas, afirmó a través de su CFO, Mark Patterson, que no se trataba de ahorrar costes, sino de “realinear recursos en torno al silicio, la óptica, la seguridad y la IA”. Es la misma melodía que suena en Meta, Amazon o Google: se recortan miles de empleos en áreas tradicionales para hacer sitio, y presupuesto, a la gran apuesta por la inteligencia artificial.

Según un análisis detallado de TechCrunch, la lista de empresas que utilizan este argumento no deja de crecer. Sin embargo, la justificación no siempre es uniforme. Mientras Oracle admite la sustitución, el cofundador de Monday.com, Eran Zinman, aseguró que el despido del 20% de su plantilla “no se hizo para reducir costos o reemplazar personas con IA”. Esta dualidad muestra la delgada línea que caminan los directivos: quieren proyectar una imagen de vanguardia tecnológica sin ser vistos como los verdugos del empleo.

Una reestructuración, no una simple reducción

El caso de Cloudflare es revelador. Su CEO, Matthew Prince, explicó que la mayoría de los más de 1,000 despidos correspondían a personal de ventas y marketing. Esto sugiere que las primeras víctimas de la “eficiencia IA” no son necesariamente los ingenieros, sino los roles que las empresas creen que pueden automatizar o cuya función puede ser optimizada con nuevos sistemas inteligentes. Es una reestructuración profunda disfrazada de recorte.

A futuro, podemos esperar que el eufemismo de la “realineación estratégica hacia la IA” se convierta en un estándar en los informes trimestrales. La verdadera pregunta ya no es si la IA afectará al empleo, sino cómo las empresas utilizarán esta narrativa para justificar decisiones financieras que, en otro contexto, serían mucho más difíciles de defender. La gran reorganización del talento en la industria tecnológica apenas ha comenzado.